La madrugada del Lunes le ha pasado algo muy raro a José Luis. Resulta que él tiene la muy mala costumbre de despertar entre 3 y 4 de la mañana con hambre, si se duerme como a las nueve de la noche. Para evitar que eso le ayude a subir de peso ha tomado la costumbre de dejar algún trozo de fruta preparada, un pedazo de durazno, un higo, un trozo de sandía, etc.
Esa madrugada despertó igual que algunas anteriores con una extraña sensación de dualidad. Le había despertado el sentir que su pie chocaba con otro pie que era el mismo pie, un poco confuso por la sensación pero sintiendo hambre en el estomago, escuchó a un narrador que decía que José Luis tenia hambre en el estomago y que se levantaría hacia el comedor, que fue justo lo que hizo.
Mientras José Luis caminaba hacia el comedor esta voz decía Él camina hacia la mesa del comedor, ya no esta confuso por la sensación en el pie.
Lo cual era perfectamente cierto, por que en esos momentos mientras caminaba hacia la mesa del comedor José Luis había dejado de lado la sensación en el pie dando paso a una sensación de pánico ante esa voz que narraba lo que estaba haciendo, una voz que parecía real.
Le parecía que la voz provenía de algún punto ligeramente por arriba del hombro derecho y que hablaba con la intención –maligna, aunque no era por algún tono en la voz, él simplemente lo sabía– de que él escuchara.
Se va a detener en la puerta
Y a la par que empezaba a escuchar la oración anterior él se detenía vacilante en la puerta, pues por momentos estuvo tentado a voltearse y gritar a la voz que se callara, pero también pensó que eso era ridículo pues él sabe que las voces no emergen del aire y que probablemente la voz era algo así como un proceso paralelo de su mente.
Así que José Luis respiró profundamente varias veces mientras eso justo narraba la voz, así: José Luis respiró profundamente varias veces mientras escuchaba.
El pánico dio paso a un terror espantoso y entonces José Luis dedico todos sus esfuerzos a pensar en primera persona lo que hacía, estos eran los pensamientos de José Luis:
Yo reanudo el paso a la mesa del comedor.
Yo me detengo junto a la mesa.
-José Luis dejo de pensar lo que hacía en lo que pensaba: mmm… no necesito decir Yo, y reanudó-
Tomo una manzana, la cual muerdo y camino hacia la cocina
Coloco un poco de sal en la manzana, muy poca por que es noche.
Muerdo la manzana
Muerdo la manzana
Muerdo la manzana
Muerdo la manzana
Muerdo la manzana
Muerdo la manzana
Muerdo la manzana
Termino la manzana y tiro el resto al lavabo
Yo camino a la recamara
Me acuesto y me duermo…
Dejó de pensar y escuchó el silencio de la noche. Respiró muy tranquilo al notar que no había ninguna voz, excepto la de sus pensamientos conscientes. Que bello es el silencio, pensó.
Mientras parte de su mente tomaba nota de acordarse del incidente para anotarlo en su bitácora, otra más recordaba una conversación con el quiquidillo. Pensando que era mejor revisar todo el episodio a la luz tranquilizadora del día, José Luis se quedó dormido.
En mi opinión José Luis debe dejar de jugar con su mente, pero no creo que me haga mucho caso, pues es algo que lleva haciendo años. Haciendo y deshaciéndola como si fuera un rompecabezas, siempre reanuda esos fastidiosos y angustiosos juegos cuando se siente angustiado o fastidiado.