Waiting for the Miracle

Acaba de pasar un accidente casi frente a mi casa. Hay patrullas, autos estacionados en la entrada a la lateral y mucha gente. Aparte, hay un joven vestido de blanco tomándose los cabellos, atrapando sus manos y sólo liberándolas para tallarse los ojos. Está solo frente a uno de los autos y cerca de él, un policía. Hay un círculo brillante de pasto, un verde intenso de lluvia y luz, y en el centro esta él.

Todas las demás personas están juntas, cubriéndose el frío unas a otras. Murmurando entre ellas en una relativa oscuridad sólo rota por rítmicos conos rojos y azules. Alguna habla con otros policías. Voltea hacia el muchacho por momentos. Otras se cubren los ojos. Una anciana se tapa la boca, ahorra su voz para hablar con Dios.

Él está sólo, en su infierno particular. Seguramente no le interesa el hermoso color de las torretas de policía, brillantes de limpio bajo la lluvia, tampoco le preocupan las ráfagas de lluvia y menos el pasto.

Han llegado un par de ambulancias y sólo una se fue con las torretas encendidas.

2 comments ↓

#1 Izchel on 06.11.07 at 9:54 am

En definitiva no es nada agradable estar atrapado en tu propio mundo tras sufrir un accidente, todo y nada te importa en ese momento.
La vida es muy breve y nosotros muy frágiles…

#2 Cronista on 06.15.07 at 1:29 pm

Somos muy frágiles ya lo dice Borges.

Hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
Menos que la liviana melodía,

Que sólo es tiempo.

Leave a Comment